La impotencia da dolor. Aunque también puedo decir, el dolor lleva a la impotencia. Sí. Viceversa. Queremos a alguien, y cuando esta persona te falla, una y otra vez, te empieza a doler, pero cuando después de tantos años, sigue haciéndolo, llega a un momento, que aunque ya no quieras a esa persona, cuando no te importa, sientes impotencia.
Y eso mismo me pasa a mi contigo. Impotencia de saber que te tengo a 50 km, que podría estar todo bien, pero no lo está. Impotencia, el irme enterando de ciertas situaciones que se han dado a lo largo de casi 20 años... Impotencia el tener a otra persona a mi lado, y no poder llamarlo como a mi me gustaría. Porque tu me has echo así, has hecho que no consiga pronunciar una puta palabra, de dos sílabas y 4 letras...
Realmente el cariño no se puede comprar, en cierta manera sí, pero solo compras a personas que son materialistas 100%, aunque yo creo que dentro de esas personas tiene que haber mucho vacío para llegar a esos extremos, pero cada uno es cada uno. Cada uno sabe sus puntos débiles, y dónde les duele más si le dan. Y mi punto débil siempre lo has sabido, y has ido a dar dónde más duele, pero ya no me duele el hecho de que lo hayas hecho, si no que hayas sido tu.
Todos los días me pregunto, que hubiese pasado si las cosas hubiesen sido distintas, si hubieras puesto de tu parte, si hubieras querido conocerme, si hubieses dado aunque fuese, un 40 % de ti... Pero así lo has querido. A la gente no se la compra con regalos, ni se la puede quitar las ilusiones más preciadas que tiene. Y eso tu lo has hecho.
Pero aún así, a pesar de todo eso, yo quería seguir adelante, al fin y al cabo formas parte de mi vida.. Y por más que lo he intentado, no ha sido posible, quizá por tu nunca has puesto nada de tu parte, y tampoco querías en realidad, porque yo creo que por una hija, se hace todo lo imposible. Y es duro saber, que te tengo ahí, y que realmente no quieres darte cuenta de todo el daño que has hecho, de las falsas promesas, de las mentiras, que siguen y siguen, de los reproches, de las ausencias cuando más te he necesitado...
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